diumenge, 19 de febrer de 2012

El síndrome de Kitty Genovese

Ésta es Kitty Genovese. Esta mujer fue violada y apulañada hasta la muerte a pocos metros de su casa cuando tenía 29 años. No, ésta no es una entrada morbosa sobre violaciones y asesinatos. Si queréis saber de qué va esto, seguid leyendo, por favor.


Fue atacada a pocos metros de su casa. Fue apuñalada y herida, y se arrastró por el suelo hacia su portal, pidiendo ayuda, hasta que su atacante volvió atrás y la remató. Varios vecinos escucharon los gritos de la joven, e incluso vieron parte de la pelea entre Kitty y su agresor. Pero nadie la ayudó. ¿Por qué? ¿Es que a caso esas personas eran insensibles a su sufrimiento, carecían de empatía o humanidad, eran seres despreciables? La mayoría de gente pensaría que sí, pero no. Sufrían lo que ahora se llama Síndrome de Genovese, o efecto espectador.

Cuánta más gente haya presente en una situación de auxilio, menos probabilidad de ayuda habrá. Es decir, los humanos, sin la más mínima maldad, tendemos a pensar cosas como: "¿y si me equivoco y quedo mal?", "ya le ayudará alguien, yo estorbaré".

¿Y por qué os cuento todo esto? Porque creo que todos tenemos el Síndrome de Genovese en muchos aspectos de ésta nuestra realidad. Hay gente muriendo de hambre por todo el mundo (no sólo en África, amiguitos y amiguitas), hay violaciones y asesinatos cada día, gente que muere de cáncer o niñas a las que les extirpan el clítoris, pero nosotros "miramos hacia otro lado", como dicen algunos. 

Yo no creo para nada que miremos a otro lado. Somos conscientes del dolor, de la miseria, de la putrefacción que hay por todo el mundo, pero si los problemas del mundo fueran Kitty Genovese, nosotros nos limitaríamos a pensar que alguien ya lo solucionará por nosotros.

Para solucionar el Síndrome de Genovese, las personas tienen que perder el miedo a ayudar, tienen que hacerse suyos los problemas, y eso es exactamente lo que debemos hacer. Todos queremos, en mayor o menor medida, en una dirección o en la otra, cambiar el mundo, pero siempre pensamos que ya lo hará alguien. Eso no nos convierte en monstruos, pero tampoco ayuda a solucionar nada.

Hoy he pensado en Kitty, y creo que se merece que ya que un Síndrome tan complejo tiene su nombre, debemos hacer algo más que quedarnos en casa mirando la tele, mientras oímos los gritos de ayuda de lejos.

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