dimarts, 18 de setembre de 2012

La Dolce Vita (viaje a Alghero)

Puesh después de una semana en Ronda (Málaga) con la familia de mi padre, como caaaada verano, me fui a Alghero con mi shurri. Tuvimos suerte porque hizo buen tiempo, menos el último día que estaba nublado y a ratos salía el sol (suficiente para que me quemara la cara y el pecho, seh).

Fuimos a un apartahotel que tenía cocina, y un supermercado al lado que iba de perlas. Fuimos al super a abastecernos.
Que no falten guarrerías, por favor.
Decidimos que desayunaríamos y comeríamos en "casa" y que por las noches iríamos paseando al centro histórico y cenaríamos en un restaurante como guiris pijos y respetables.

¿A que cocino bien?
Teníamos también piscina en el hotel, y a unos 20 metros la playa, que tenía la arena blanquita y fina, y el agua tan cristalina que parecía que me bañara en la piscina.

Esto es la playa aunque no lo parezca. Y la buenorra de debajo, yo.
Nos pasábamos las mañanas y las tardes en la playa y la piscina, respectivamente. Tomando el sol o leyendo Dostoievski (eso yo, él tenía como entretenimiento molestarme mientras intentaba leer).
En la orilla de la playa encontramos una cosa curiosa que era gelatinosa y aunque lo parecía al principio, no creemos que sea una medusa. Además, vimos a unas niñas que jugaban a tirárselas. Si alguien sabe qué son, por favor que nos saque de esta incertidumbre existencial.


Hicimos también un castillo de arena que se acabó convirtiendo en un transatlántico. El plan era destrozarlo antes de irnos, pero nos dio tanta pena que no fuimos capaces. Es una obra de arte, no cabe duda.

Yo hice las chimeneas.

Por las noches íbamos al centro (había 30 minutos de paseo), hacíamos el guiri por ahí y nos hartábamos a pizza. Sí, cada día pizza porque, coño, es mi comida favorita y estábamos en la jodida patria de las pizzas.

A continuación os voy a mostrar una serie de fotos del centro:

No hace falta que diga que también nos tomábamos nuestro tiempo en la habitación para amarnos y respetarnos un poquillo. Tanto que la mujer de la limpieza casi nos pilla amándonos. Abridle siempre la puerta cuando llame, porque si no, ¡abre ella con la llave!

Vamos, podría explicar muchísimas cosas pero no hay blog suficiente para explicarlas todas, así que finalizo la entrada aquí, con esto:
El baño de señoras del Aeroporto di Alghero. Por favor, un poco de glamour.

1 INTENTOS:

:)

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