dimarts, 23 d’octubre de 2012

Domingo perfecto (Paintball)

Pues el domingo pasado coincidimos 19 personas en Cerdanyola para ir a dispararnos los unos a los otros en un Paintball, celebrando el cumpleaños de un amigo, un mes y medio después (es difícil juntar a tanta gente de tantos sitios distintos). 

Aquí aún no habíamos empezado y estábamos limpitos y modositos.

Nunca había ido a un Paintball aunque ganas no me faltaban. Fue muy divertido, sobreviví bastante (lo que significa que no tuve que estar mucho tiempo esperando a que los demás acabaran), pero recibí un par de pelotazos que me marcaron (literalmente).

En la primera partida, nos pusimos todas las chicas de mi equipo detrás de una trinchera, y venga a matarlos a todos a lo francotiradoras. El arma apuntaba donde le daba la gana, y darle a alguien era más cuestión de suerte que de puntería. Total, que ganamos. 

A Afganistán que nos vamos.
En la segunda morí indignamente, aunque aguanté hasta el final. Con lo pequeña que soy, darme era un milagro, porque estando de pie me podía esconder hasta detrás de un árbol. Pero cuando saqué la cabecita para "apuntar" a alguien que veía en la lejanía, ¡zas! me explota una bola de pintura en toda la cara. Me entró pintura en la boca, por las rendijas para respirar de la máscara. No sabe bien, para que lo sepáis.

Y una vez muerta vino lo peor: tener que levantarse e irse del campo con las manos en alto, en medio de los  tiros. Recibí más hostias en esos tramos hasta la salida que en todas las partidas juntas. 

Luego me metía yo sola unas hostias como panes porque todo estaba lleno de barro y mientras corría de una cobertura a la otra, resbalaba y caía de bruces, suerte que al caer quedaba siempre cubierta, porque me tiraba media hora riéndome sola, ahí tumbada, detrás de una pared de madera. Y el monitor me decía: '¿te han dado?' Y yo: 'qué va, que me he caído sola'. 

En la última partida morí indignamente y con mucho dolor por culpa de mi novio. Sabía yo que acabaría muriendo por amor. Él estaba en la trinchera de al lado y me invitó amablemente a ir con él. Pues mientras corría de mi cobertura a la suya, recibí un pelotazo en la pierna que me dejó un dolor intenso. Lo bueno es que en la última partida podías revivir y volver al juego sólo tocando la mano del monitor en la salida y volviendo a entrar. Y claro, como estaba todo el mundo dentro gastando las bolas como locos, después de recibir el pelotazo en el muslo intenté llegar al monitor y recibí un bolazo en la espinilla ¡de la misma pierna! que me dejó medio coja.

Por suerte, cuando a todos se les acabaron las bolitas, acabó la partida infernal de no-muertos resucitadas.

Y aún tengo agujetas...

P.D: Mención especial a mi amigo Miguel, que quería aparecer por aquí, ¡HOLA! 

2 INTENTOS:

  1. ¡Hola! jaja Mención especial. ^-^ Yo tengo agujetas en el culo y Olga apenas puede moverse. xD

    A mí también me entró pintura en la boca. Malditas máscaras, encima que no nos dejaban ver nada...

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    Respostes
    1. Hahaha pobre Olga... ¡Fue una escabechina!

      Gracias por comentar :)

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:)

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