dissabte, 13 d’abril de 2013

No llores por mí, Túnez

¡Hola, Pepsi-cola (frase que usaban un 95% de los tunecinos para saludarnos)!

Ya he vuelto de Túnez y vengo con muchas historias pero poco tiempo y espacio para contarlas. No sabía muy bien qué fotos colgar ni qué contar, así que seré bastante breve. En general me lo he pasado muy bien, he tenido la oportunidad de conocer mejor a algunos compañeros de clase y de conocer (lo más importante) otra cultura y otro país.


Me he comprado muchas cositas (un brazalete, un bolso, unas Converse rosas, una pashmina, un tambor, especias, una taza para el café, una figurita de unos enamorados, un plato con la mano de Fátima... y no me acuerdo de más).

Voy a colgar algunas fotos y explicarlas un poquillo:


El hotel El Mouradi estaba a una hora y media de Túnez capital, en la zona de Port el Kantaoui. Éstas son las vistas desde el balcón de mi habitación, que da al hotel (donde se hacían algunas actividades deportivas durante el día). Al fondo había dos piscinas y más allá la playa.

El hotel me gustó mucho. Era enorme y dentro había parques, piscinas, peluquerías, gimnasio, spa, pistas de tenis, mesas de ping-pong, recreativas, varios bares, una sala de shows, una sala donde tomar el té y fumar de shishas... Además siempre estaban haciendo actividades, esportivas y recreativas, espectáculos de noche. Había un grupo de animadores que llevaban las actividades y si ganabas en alguna de ellas, por la noche te daban un diploma en la sala de shows. Oh, y en el hall del hotel había wifi, y al menos una vez al día me sentaba en algún sofá a dar señales de vida.


Fuimos a Sousse un par de días, sobre todo a pasear por el mercado y comprar cosas. Para comprar teníamos que regatear siempre, cosa que me acabó cansando un poco, porque si yo ya era poco de comprar cosas, imagínate si tengo que estar media hora regateando para poder comprar algo. Y ya ni te cuento cuando quién compraba era alguien del grupo y tenía que esperarles. 

Además los vendedores eran muy pesados. Al principio hacía gracia que te persiguieran con zapatos en la mano y te adularan y te dijeran cada vez un precio inferior, pero al final era un: ¡déjame en paz, te he dicho que no lo quiero! 

En Sousse me hice el típico tatuaje de henna. Me gusta mucho cómo me quedó. Ahora mismo, mientras escribo, aún lo tengo en la mano, aunque un poco borrado ya. En la parte de abajo pone mi nombre en árabe.


Otro día cogimos unos taxis y nos fuimos a Monastir. Entramos en la mezquita como quién no quiere la cosa, haciendo caso omiso a los carteles. El día anterior habíamos entrado en la mezquita de Sousse, en la que nos hicieron taparnos (a las chicas del grupo) hasta las cejas. 

En Monastir también visitamos el mercado y nos compramos algunas cosillas más. Luego cuando ya lo habíamos visto todo, cogimos los taxis de nuevo y de vuelta al hotel.


Algo muy curioso que pasó de vuelta al hotel en taxi es que esta furgoneta (en la que iban tres hombres) siguió a nuestro taxi hasta la puerta del hotel, y nos iban adelantando para saludar. Bueno, para saludarme, porque la primera vez que nos habían adelantado yo les sonreí y les devolví el saludo, con la mejor de mis intenciones. No tenían nada mejor que hacer y mira, el aburrimiento es lo que tiene. Aunque a mis compañeros de taxi no les hizo mucha gracia, a mí, sinceramente, me divertía mucho que se tomaran tantas molestias para intercambiar algunos saludos de mano, y le hice una foto. En su cara podéis ver el puro enamoramiento, hahahaha. 


Columnas de las termas de Antonin, en Cartago. Desde el hotel teníamos programada una excursión a Túnez capital, a la medina (la parte antigua y el mercado) y a las ruinas de Cartago. Hice un montón de fotos, pero la que más me gusta es ésta. Me parece fascinante cómo podían construir columnas tan y tan altas con los recursos que tenían.


Por último, visitamos Sidi Bou Said, un pueblo muy bonito con vistas preciosas. Ésta es de las fotos que más me gustan. Allí el mercado era mucho más calmado que en los otros pueblos y ciudades, cosa que agradecí mucho. 


¿Os acordáis que antes he dicho que quién ganaba alguna actividad deportiva se llevaba un diploma? ¡Pues yo me llevé uno! ¡Yupiiiii! Una tarde, Aymen e Ibrahim, dos animadores muy majos que días antes me habían propuesto ir con ellos a una discoteca y a los que yo había dejado plantados dos días (porque al final la resta del grupo no quiso salir y yo no quería ir sola...), me dijeron si quería jugar a dardos. Primero les dije que no, pero me insistieron y no había nadie tirando, así que me animé. Hice lo que pude y resultó que quedé segunda, entre ocho o nueve guiris que habían tirado antes de mí. ¡Por una vez que gano algo!


No quería irme del hotel sin hacerme una foto con Aymen e Ibrahim, así que la última noche les pedí si nos podíamos hacer una foto, y posaron así de risueños. (Yo he quedado como el culo, pero da igual, quería la foto sí o si).

Todas las noches, a partir de las 10.00 hacían dancefloor y nos hartábamos a bailar canciones españolas que nos ponía el DJ, como la Bomba, el Aserejé, la Macarena, Danza Kuduro, etc, etc... También bailamos algunas canciones tunecinas (en éstas eran ellos los que nos enseñaban las coreos), y otros temazos varios como Gangnam Style, Ai se eu te pego, I will survive...

Acabé con agujetas tres días seguidos.

4 INTENTOS:

  1. Yo tambien fui a tunez una vez! Anque por muy poco tiempo y no me acuerdoo demasiado! Por cierto, el tatuaje con Henna esta genial... Se ve muy bonito!

    Besos:)

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    1. ¡Gracias! Desde que supe que iríamos a Túnez quise hacerme el tatuaje, y en cuanto vi la paradita, no lo dudé ni un momento. Suerte que le hice una foto para immortalizarlo.

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  2. Que wai! Que bé que disfrutessis tan!
    El tatuatge és molt maco! (No m'agrada que siguin tan recarregats com altres que he vist)

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    Respostes
    1. Merci! Va ser una experiència increïble! El viatge de final de carrera només es fa (normalment) un cop ;)

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:)

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